Desde entonces, Lovle viviria en la casa de una viejecita ciega que le debajaba quedarse a cambio de que limpiara y preparara comida para ella. Claro que Lovly, siendo un chico rebelde y libre como el viento, no solia obedecer mucho a la pobre mujer, y solo llegaba a casa para la hora de dormir.
En las calles, Lovly vive una vida desenfrenada y llena de aventuras, que para el son extaciantes y emocionantes. Sin embargo, un dia conoce a Evan, un hombre de negocios y ensimismado en su mundo de reglas y limitaciones.
Es entonces cuando Lovly podra compartir su mundo fantastico y distante al del resto del mundo con un nuevo ser, tan ciego y limitado como el resto de los integrados a la sociedad.
-¿Puedes ver eso?- pregunto el menor, indicando con su dedo indice hacia el orizonte, donde el sol comenzaba a ocultarse entre las montañas.
-¿Que?- pregunto algo confundido el hombre que estaba sentado a su lado, sin entender muy bien que es lo que Lovly veia a la lejania.
-La linea roja que se encuentra enmedio del amarillo intenso y el anaranjado pastel... Alli estamos nosotros- mensiono con una sonrisa en el rostro.
-¿A que te refieres?-Evan lo miro entre sorprendido y enternecido.
-A que tu y yo estamos alli... En medio de todo, sin pertenecer concretamente a un lado. No estamos ni en el dia ni en la noche... Estamos justo enmedio, en el lugar donde nadie es capaz de estar por miedo. Tu y yo somos la escepcion de lo comun... Por eso no podemos comprender a los demas, ¿Entiendes?- se explicaba el niño, moviendo los piecitos en el aire, jugueteando con la palma de sus manos- ese es nuestro lugar... Juntos y lejos de los demas.
Evan sonrio ampliamente. Siertamente aquella afirmacion tenia algo angelical en su contexto, pero el hombre sabia que habia un gran herror en su teoria.
-Eso suena especialmente bello Lov... Pero la realidad es que no podemas alejarnos del resto de las personas asi como asi. Queramos o no, pertenecemos al mismo mundo y compartimos el mismo cielo y el mismo suelo... No podemos hacernos los que no lo entendemos, porque no es posible.
Lovly fruncio el ceño, analizando aquel comentario para alegar alguna otra cosa en contra de aquello.
-Bueno... Al menos yo no necesito eso. Yo puedo vivir en esa franja roja, tan diminuta y bella- serro los ojos y inalo profundo- que tu no puedas verlo... Es tu problema.
Evan sonrio nuevamente. Pensaba que Lovly era tan inoscente que podia ver el mundo de esa forma. No estaba muy de acuerdo con ello, pero le parecia encantador que tuviera una idea tan concreta y que se atreviera a plantearla como una afirmacion tan poderosa, que podria convenzer a cualquiera. Le encantaba la profundidad de sus pensamientos, en lo que cabia.
Acaricio el castaño pelo del niño, dirigiendole una mirada llena de cariño.
Lovly abrio un ojo, el derecho, para mirarle en el acto. Despues lo volvio a serrar y tras un sonoro bosteso que anunciaba el agotamiento del menor, poso su cabezita sobre las piernas de su amigo.
Evan lo observo sin decir nada. Cuando se hubo acomodado, siguio acariciando su cabello de una forma casi maternal.
-Gracias Lov- pronuncio el mayor de una forma casi inaudible, aunque enmedio de aquel silencioso lugar, su voz era completamente audible.
-¿De que?- pregunto con inoscencia el niño, algo adormecido por las caricias suaves que el adulto depositaba detras de su pequeño oido.
-De que me haz incluido en tu mundo. Dijiste que ambos estabamos en aquella franja roja ¿no?
Lovly sonrio aun serrando los ojos.
-Por nada- suspiro- Evan... Quiero que te quedes a mi lado y que nunca, nunca te alejes de mi mundo ¿si?
-Nunca me alejare- dijo de una forma ambigua pero con seriedad en sus palabras- te lo prometo Lovly.
Y dicho esto, el niño volvio a ensanchar su tierna sonrisa. Despues de un rato se quedaria profundamente dormido sobre las piernas de su amigo, despues de un largo dia.
Evan se quedaria hay un par de minutos mas, contemplando el atardecer, que pronto daria lugar a una noche salina con un cielo estrellado, hermosa e incomparable. Aquel momento era magico, porque sentia que esa tarde habia crecido como persona mas que en toda su vida. Siertamente, Lovly era lo mejor que le habia pasado jamas, y en efecto, el mismo no queria separarce de el nunca, ya que su compañia y sus palabras, aun llenas de ingenuidad pero igualmente de sabiduria, le hacian tan bien que de repente se sentia como si fuera otra persona. Como si eso que el habia estado esperando, eso que el tanto necesitaba desde hace ya un buen tiempo, hubiera aparecido en el momento mas presiso. Dio gracias a Dios por ponerle frente a el a un chico tan angelical y bello, y por entregarle su amor incondicional.
En ese momento mas que nunca, se sentia plenamente feliz. Era la primera vez desde hace casi diez años que se sentia asi.
Y sabia que la unica razon era el.
Le miro desde su lugar sin dejar de acariciarle. Sentia que se trataba de su angel personal. Le queria demaciado tal vez para haberle conocido hace menos de una semana. Pero de cualquier forma, le queria.
Lo tomo en brazos, sujetandolo de los muslos y acomodando su cabezita sobre su hombro para llevarlo hasta el coche. Ya era hora de irse. Sin embargo, aquellas promesas que se habian hecho mutuamente esa tarde en aquella colina y rodeados unicamente de arboles y pasto como testigo, serian las que les llevarian a volverse inseparables.
Alli, su complicidad quedaria escrita sobre las copaz de los arboles y para el resto de su existencia.
Taiyō to tsuki
Yūhi ga daisuki
-Tu seras mi "Yūhi ga daisuki"- dijo con diversion el niño.
-¿Sere tu que?- arrugo la nariz el mayor, confundido.
-Mi amor del atardecer- rio Lovly, burlandose de su amigo.
-¿Por que amor del atarceder?- pregunto mientras que con su mano derecha jugueteaba con un cabello rebelde de la melena dorada del niño.
-Porque siempre te aparecer al atardecer y luego desapareces cuando cai la noche- explico con inoscencia el menor- por eso solo te puedo amar al atarceder.
-Ya veo... ¿Entonces me amas?
-... No se- desvio la mirada, avochornado por lo que acababa de decir.
Lo sierto era que enrealidad le queria inmenzamente, porque le hacia sentir feliz cada vez que estaba a su lado.
Pero... ¿Asi como amor?... No estaba seguro. Un niño de su edad no podia conocer a ciencia sierta el amor ¿no es asi?... Aunque viendolo de ese modo, nadie conocia a ciencia sierta que es el amor.
Pero el. El podia menos.
-...Yo si que te amo Lovly- susurro serca de su rostro, haciendo que este reaccionara, volviendo a clavar la vista en sus penetrantes ojos marrones.
Amor, amor, amor... ¿Que es el amor?
Lovly tenia la ligera sospecha de que tal vez con el lo conoceria.
Soundtrack: Tomorrow Never.

No hay comentarios:
Publicar un comentario